martes, 16 de octubre de 2018

CHOCOLATES IVIS


¡ATENCIÓN, ATENCIÓN CHOCOADICTOS! : LA MARCA CHOCOLATES BONARIS A SUFRIDO UN CAMBIO DE PATENTE EN SU NOMBRE. 
EL PRODUCTO Y EL PRODUCTOR SON LOS MISMOS, PERO AHORA SU NUEVO NOMBRE ES: CHOCOLATES IVIS. 
Ya los tienes disponibles en la tienda para continuar disfrutando de este excelente producto artesanal y natural. Elaborado con Cacao del Perú. Sin Emulgentes. Sin Gluten. Sin Lactosa. 
Calidad y alimentación sana en El Rebost de l'Antoni.

 

sábado, 13 de octubre de 2018

MIEL NATURAL PEÑAS BLANCAS

¡Nuevo cargamento de mieles naturales Peñas Blancas (Foz Calanda, Bajo Aragón) disponibles ya!

Miel Natural. Sin azúcares añadidos. Sin químicos. Proceso artesanal. Explotación apícola familiar. Garantía de calidad. 

Miel de Tomillo, de Romero y de Mil Flores. ¡Hazte con la tuya!


viernes, 21 de septiembre de 2018

¡CHOCOADICTOS!

¡Muy pronto, muy pronto, en El Rebost, volveremos a disfrutar de los chocolates artesanos BONARIS! 

Elaborados con cacao de Perú. Sin gluten. Sin lactosa. Sin azúcares añadidos.


¡MIELADICTOS!

Desde julio ya están disponibles, al alcance, para continuar disfrutando y degustando: miel natural, artesana, sin azúcares añadidos, ni químicos, Miel La Galinda de Cerezo
¿A qué esperas? Unidades aún disponibles en El Rebost.


jueves, 22 de febrero de 2018

AVISO PARA LOS MIELADICTOS



Hasta junio no estará disponible ni podremos disfrutar de la miel de Cerezo de Miel La Galinda. Hasta entonces paciencia y aprovechar para probar otras mieles de esta marca como la de Azahar y la de Romero.


domingo, 5 de noviembre de 2017

EL BOTIJO COMO ENVASE SUTIL




 EL AGUA, TRATAMIENTOS Y ENVASADO SUTILES

En la actualidad existen diversos sistemas para el tratamiento del agua que consumismos. Entre los más ofrecidos y los que son más populares, encontramos  las descalcificaciones y las osmosis, también, los destiladores gozan de cierto interés, aunque son ofertados para procesos específicos, como el tratamiento de alguna dolencia. No obstante, la industria del agua, sigue investigando, y cada temporada nos oferta nuevos modelos cada vez más sofisticados.

Pero, no quiero tratar aquí, en estas páginas, los pros y contras de cada sistema, ni su idoneidad para su mejor uso, porque no creo que sean estos temas y cuestiones para tratarlos en esta publicación. Mi objetivo y contribución al tema, sobre todo es, el que concierne al envasado del agua, es el de hacer un modesto homenaje a un utensilio, a una joya de la tecnología arcaica, como es el botijo.

No creo equivocarme si señalo, que todos alguna vez, habremos oído la cantinela popular que dice:” eres más simple que el mecanismo de un botijo”, si es que, con ella, no han intentado en alguna ocasión, menospreciar alguna de nuestros pensamientos verbalizados o acciones, llevadas a cabo.

Pues bien, humildemente les digo a los que lo dicen, que están equivocados, el mecanismo de un botijo, no es tan simple como parece y, encierra en sí mismo, toda una ciencia proveniente del campo de la física, como es el fenómeno de la refrigeración, de la radionica, como son las teorías de los campos de forma de onda, estudiados por la física quántica, y que se desarrollan por el natural recorrido que realiza por la geometría dada a su figura, y las aportadas por la propia naturaleza de los materiales constitutivos en su fabricación.
Vayamos por partes. Dos profesores de la Escuela Técnica de Ingenieros Industriales (ETSI) los doctores José Ignacio Zubizarreta y Gabriel Pinto, en el año 1994 editaron un estudio que realizaron sobre el botijo, con sus cálculos y ecuaciones, basándose en los siguientes parámetros variables: la temperatura, humedad ambiental, velocidad del aire, tamaño del botijo y su porosidad. Todos estos factores, intervienen en la capacidad de enfriamiento que ofrece el botijo al agua que cobija, es decir, la diferencia de temperatura entre el agua y el ambiente.
Realicemos un ejercicio de visualización y retrocedamos en el tiempo, bastantes siglos hacia atrás, ya que, se estima que fue en la era neolítica cuando se empezó a utilizar este utensilio, y fueron los romanos , que lo llamaban buttis, que perfeccionaron su técnica para su buen uso. 

Seguramente la idea vendría de una simple pregunta, que alguien en esos periodos de la historia se haría - ¿Cómo se puede conseguir tener un agua fría, como la que mana de un caño de una fuente natural? el eureka vendría al observar, y deducir por la intuición, que la evaporación del agua, produce una refrigeración en el medio.
La siguiente pregunta, obvia en la mente del ser humano seria, ¿Cómo se puede almacenar y tratar esta agua en esas condiciones? Si observamos el recorrido del agua en el medio natural, que se mueve en contacto con el terreno (arcilloso) que tiene movimiento y necesita estar en contacto con el medio ambiente, la respuesta seguro que fue: ¡moldea y construye, lo que ahora llamamos microcosmos, donde el agua, con su memoria se sienta como en casa!

Es fácil, por lo tanto, llegar a la conclusión que, la base principal del botijo es el material que se utiliza para su construcción, la arcilla, que por sus propiedades de porosidad, establece una sinergia natural entre el agua contenida y las paredes del utensilio, que va permitiendo que el agua, poco a poco, vaya saliendo hacia el exterior en forma de impregnación y que con el contacto con el ambiente del exterior más caliente, facilite la evaporación, esta diferencia de temperaturas hace que el agua contenida en el botijo, se vaya enfriando según esta progresión.
Las cualidades de los componentes de la arcilla y su posterior tratamiento para su compactación y asegurar una larga vida del utensilio en el tiempo son importantes, y se ha de tener una escrupulosa atención en su manejo,  otro factor, no menos importante, es el de no aplicar ninguna pintura, ni mucho menos esmaltar el botijo, porque es obvio deducir, que estas materias taponarían toda propiedad de sudoración, anulando la función vital del mismo, tendremos, eso sí, un bonito objeto de decoración, pero nada más.

Las arcillas son sustancias terrosas que se constituyen por la fragmentación de rocas, que se hacen plásticas al humedecerlas y pétreas al tratarlas con fuego. Otro componente son los silicatos alumínicos con materia coloideal (que son estructuras tetraédricas con propiedades escalares de silicio). Gracias a su plasticidad, la podemos trabajar dándole diferentes formas, según nuestra creatividad en el momento de moldearlas y después, mediante el horneado, ira perdiendo agua y ganando dureza para su compactación final. Este horneado se ha de realizar a baja temperatura (por debajo de los 1000 grados) lo que permite que se formen huecos entre las partículas; si se calienta a una temperatura alta o más tiempo del establecido, se produce una cristalización y por consiguiente, una impermeabilización de las paredes del botijo.

Como apunta Alberto Borras en su libro Las energías cósmicas del agua, el efecto del contacto del agua con la arcilla (y sus propiedades mencionadas) por medio de los huecos mínimos formados por toda la superficie de la arcilla, facilita que se produzca el efecto superficie (sudoración) en el botijo, sumándolo al hecho reconocido de que, el agua posee una memoria, hace que esta capte y almacene las energías transformadas y transmitidas por la arcilla. Como colofón, cito textualmente lo que el autor dice al respecto: “…  expertos en energías sutiles, utilizando métodos radiestésicos, han registrado en la arcilla un espectro de radiaciones muy benéficas. Una parte de estas radiaciones u ondas, seguramente de índole escalar con información de vida, pasarían al agua del interior; otra se irradiaría a través del rezumante exterior.
 
Hace pensar todo ello que, ¿el agua reconoce un terreno conocido de contacto que, puede favorecer su vitalización?

Como potenciador natural y económico podemos introducir en el botijo unos pequeños cristales de cuarzo, previamente programados, esta idea fue propuesta por el investigador Jaime S.M. que también proponía elegir botijos de arcilla blanca o caolín, por ser más porosos y que dio una gran importancia en que la unión de la parte lateral y la cúpula tenga una curvatura de forma geométrica lo más hiperbólica posible (para facilitar por su uso, la adaptación del agua por su camino, lo que producirá el efecto de forma de onda). 

Como podemos deducir,  nada es casual, sino causal y que lo que a simple vista parece una simpleza, encierra toda una ciencia, una tecnología y una sabiduría deductiva.

Bibliografía consultada
Las energías cósmicas del agua. Alberto Borras. Edición 1995. Ediciones Contrastes S.A.
El agua. Espejo de las palabras. Masaru Emoto. Edición 2008. Editorial Sirio